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por Yara Patiño Estévez

Íbamos a aprender astronomía
micología
teselación no
recursiva.
Lo que hacen los micelios es asombroso.
 
Ya habíamos abandonado la idea y la pregunta
cómo
pudieron formarse las burbujas que ahora son un racimo
no se traslapan al unirse y son 
la línea curvo-recta de un rostro que se disuelve
suciamente anudada
helicoidal cúbica pentagónica icosaédricamente
para luego – y de una en una –
tomar todas las rutas posibles
algunas agrupadas y enviadas en quantos
cayendo
una hebra fina de tela de araña
volátil pero
pegajosa que
deja tras de sí un surco
ondula y hace los trazos de un racimo de burbujas
 
que el surco repite.
 
Nos preguntamos cuánto
iba a durar el sonido ese
quanto
era
una garganta redonda y dilatada
un tipo en un escenario
pálido-transparente-turbio-opaco
algo
como cine en los cuarenta 
la línea curva la flecha recta aquí después parábola y no colapsa

o tarda mucho
(aunque la cantidad de tiempo al final
no importó).
Ahora viene lo obsceno y lo que sigue después
de que el tipo había dado un paso muy coherente siguiendo
el movimiento
browniano.
Y no. Y queda flotando por ahí lo que faltó para terminarlo
sigue la curva y es
perfectamente parecida a la del otro rostro
tiene
el mismo grado de inclinación
mismas coordenadas
el segmento coincide
pero no era ahí
las indicaciones fueron claras
y no dimos.
 
Ahora
se repite se sigue y se indica
y en realidad era un faldón que se enrollaba en medio cuerpo
dejando los pies al descubierto
y los pliegues de la tela se movían coordinados
aumentaba el volumen
las partes claras crecían
las oscuras se alejaban
y en medio un arcoíris gris granulado grano muy
abierto.
La otra mujer, radiante y risueña
quedaba en las gotas del vidrio del parabrisas 
y su forma de resbalar y la hora
las lámparas
la dirección del viento y ese día o algunos anteriores,
luego la idea del vidrio roto
“esta vez será memorable”
y trataba de grabar, necesitaba ese registro y quién sabe
pudo haberse referido al vidrio y a las gotas
a la rotura o a la acción
a lo que realmente pasó o si fue otra cosa

vidrio roto y destellos en las grietas
la refracción
el brillo exagerado a pesar de la hora
pupila lastimada
fóvea y el pequeño punto incandescente.
No importa: la grabación se ha perdido.

Poema ganador del Premio Estatal de Poesía Etzatlán 2025, convocado por el H. Ayuntamiento de Etzatlán, Jalisco
 
Yara Patiño Estévez
Nacida en Berlín, Alemania, vive y trabaja en Guadalajara, México. Escritora, editora, gestora cultural y comunicadora. Sus textos aparecen en diversas antologías y revistas internacionales. Es autora de los poemarios “Los pies de Karl Richter tropiezan sin pisar el suelo” y “;” (puntoycoma) publicados en la colección Prueba de Autor de Mano Santa Editores.


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